Adicción a los medicamentos

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Adicción a los medicamentos

Por lo general la automedicación, en cualquier ámbito, puede implicar graves consecuencias, volviéndose perjudicial para quienes se acostumbran al hábito de ingerir fármacos, y más si va de la mano con el abuso de los mismos, hablando en este caso de una adicción a los medicamentos.

Este hábito de excesivo consumo de medicamentos, desde los psicofármacos, medicamentos depresores, estimulantes hasta los opioides que, en resumidas cuentas, se usan para drogarse, provocan serios problemas de salud (física y mental) a sus adictos.

Consecuencias del uso indebido de los fármacos

Cuando un individuo se convierte en adicto a los fármacos, el problema es llamado comúnmente como trastorno de abuso de medicamentos bajo receta y, las personas denominadas adictas a los medicamentos lo son porque estas drogas, en sus composiciones químicas, proyectan un efecto psicoactivo en cómo nuestro cerebro trabaja.

Lo más habitual es que la adicción sea imperceptible e inocente al inicio, con la toma de algún ansiolítico de vez en cuando, en dosis controladas y moderadas para la ansiedad o el insomnio.

El uso prolongado de fármacos puede iniciar un mecanismo de alta tolerancia en el cuerpo, por lo cual la persona recurrirá automáticamente al aumento de la dosis, con el fin de lograr el efecto anhelado, llevando al paciente a una situación de condicionamiento en su día a día, vinculando al uso de estas drogas a un comportamiento habitual.

Adicciones a los fármacos

Esta transformación del comportamiento de quienes, por culpa de la Adicción a los medicamentos, presentan síntomas como la imperiosa necesidad de conseguir los fármacos mediante la falsificación de recetas, y suelen evitar comentar este problema con amigos o familiares, lo que se le conoce como reticencia, avergonzándose de su condición y disimulando incluso problemas físicos como convulsiones, nauseas, alucinaciones táctiles y visuales, vómitos, insomnio, taquicardia, sudoración excesiva e hiperhidrosis de las manos.

Determinados fármacos, como los que se mencionaran a continuación, se usan frecuentemente en la sociedad moderna, y causa en la población actual, esa condición de adicción a los medicamentos.

Fármacos Depresores

Estos son los típicos fármacos que se suelen utilizar como tranquilizantes, y los cuales se recetan para tratar los problemas de ansiedad y los trastornos relacionados al sueño, ofreciendo un efecto de sedación, aportando una sensación de bienestar, o una alegría inmensa unida a una desilusión prolongada.

Estos depresores se encuentran en formato de pastillas, y el consumo frecuente es por vía oral.

Sus efectos en el cuerpo van desde la falta de coordinación, poco o casi nulo periodo de atención, presión arterial baja, deterioro en el criterio, así como de la dicción, incluso problemas con la memoria a corto plazo.

Opioides, Depresores y estimulantes

Adicción a los Analgésicos como Opioides (Opiáceos)

Se suele utilizar el término opiáceo, (referido a que la sustancia proviene de la planta de opio).

Es uno de los analgésicos más potentes que existe, ya que se recetan para la recuperación de una cirugía al igual que para un tratamiento odontológico.

El consumo de estos productos químicos, para drogarse, pueden suscitar en quienes los consumen una sensación de relajación e felicidad, y su presentación suele ser en polvo, capsulas y pastillas e, inusualmente, en jarabe.

La administración de este fármaco es variada ya que dependiendo de su presentación puede fumarse, inhalarse a través de la nariz, inyectarse o ingerirse, y en casos extremos colocarse en el recto.

Entre los efectos secundarios del consumidor están, el estreñimiento, confusión, boca reseca, total falta de coordinación, mareos, debilidad en el cuerpo, somnolencia y una disminución en la presión sanguínea.

Tratamiento

Existen tratamientos eficaces para las personas adictas a los opioides, por prescripción médica, (gracias a la experiencia en otras adicciones como a la heroína), mediante medicamentos tales como la metadona, buprenorfina o la naltrexona, pero siempre complementados y reforzados con terapias conductuales en el psicólogo.

  • La metadona (agonista sintética del opioide) es bien tolerada por el paciente, y se ha utilizado para reducir la ansiedad con éxito durante más de 40 años, actuando en las mismas zonas del cerebro que otras drogas.
  • La buprenorfina es un antagonista y agonista (compuesto químico que simula el efecto de los opioides), y puede conseguirse fácilmente con receta médica.
  • Para terminar, la naltrexona evita que los opioides activen los receptores del sujeto, utilizada en el tratamiento de adicciones y sobredosis, no se utiliza habitualmente por su poca tolerancia por los adictos. Existe un formato en inyecciones, que incrementa la adherencia en semanas (Vivitrol) y aplicada en alcohólicos, y es la opción recomendada para pacientes que no tienen acceso sanitario.

Adicta a las Pastillas para dormir

Pastillas para dormir

Todos hemos oído hablar de trucos o remedios para conciliar el sueño, (un baño relajante o un vaso de leche antes de ir a acostarse), pero en nuestra sociedad actual, habituada a tomar medicinas, surgen las pastillas para dormir como el milagro para este problema que, cada vez más afecta a muchas personas.

Es importante tener claro que estas pastillas son peligrosas, así lo aclara el colectivo médico, por la enorme cantidad de efectos secundarios que conlleva, como mareos, cefaleas, cansancio y, sobre todo, dependencia.

La más conocida es el clonazepam, del grupo de los benzodiacepínicos.

Desde el punto de vista psiquiátrico, se trata de una solución analgésica que sólo retrasa el síntoma, sin resolver el problema y, por este motivo, cuando el medicamento deja de hacer efecto, se van incrementando las dosis hasta conseguir dormir, creando dependencia a las pastillas para dormir.

Cómo prevenir esta dependencia

La utilización de medicinas para conciliar el sueño es una mala idea, siendo más seguro y fácil encontrar soluciones “no farmacológicas”, como:

  • Encontrar una rutina de sueño, en cuanto a horario y condiciones, incluso en cuanto a la temperatura de la habitación.
  • No cenar en exceso, ni comida pesada.
  • Evitar el café, té, chocolate, alcohol, coca cola o cualquier tipo de estimulante.
  • Practicar la lectura, mejor que ver la televisión.
  • Evitar llevar el trabajo a la cama.
  • Realizar ejercicio físico regular y deporte.

Son reglas básicas que, si se siguen, nos ayudarán a dormir mejor.

Estimulantes

Estos son las típicas drogas que se utilizan para estimular el cerebro, y a su vez el cuerpo, haciendo que la conexión cuerpo-mente se establezcan de manera más acelerada, es decir, que la persona se encuentra en un estado más activo y de alerta, recetándose en pacientes con trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), de narcolepsia u obesidad.

Sus efectos nocivos varían y van, desde problemas cardiacos, a afecciones cutáneas, temperatura corporal alta y estados de ánimo cambiantes de agresividad y violencia.

benzodiacepinas

Adiccion a las benzodiacepinas

La benzodiazepina es un medicamentos psicotrópico (o sea, actúa sobre el sistema nervioso central), con efectos amnésicos, ansiolíticos, hipnóticos, miorelajantes, sedantes y anticonvulsivos.

Su principal cometido es combatir la ansiedad, el insomnio, la sedación y anestesia y, para el caso que nos interesa, combatir la abstinencia alcohólica.

También se han utilizado las benzodiazepinas en determinadas intoxicaciones debidas a alucinógenos, que han derivado en estados de pánico.

Se produce una dependencia es física, pero también psicológica, cuando la persona desarrolla una tolerancia a este fármaco, o cuando se reduce la dosis, que provoca una situación de abstinencia, que se puede manifestar durante una reducción o eliminación de la dosis.

La dependencia psicológica por consumir esta droga, no siempre es para combatir una abstinencia, sino también para experimentar la típica sensación de euforia.

También se produce esta dependencia porque los pacientes no quieren dejar de tomarla por miedo a las consecuencias, pero no se trata de un abuso, porque estos individuos no van a incrementar las dosis y abusar de la medicación, y deben pasar desde días a meses antes de desarrollar tolerancia, por lo que no se recomiendan tratamientos con esta medicina a largo plazo, salvo en determinadas circunstancias clínicas.

A largo plazo se usan otros tratamientos más efectivos, tanto farmacológicos como psicoterapéuticos.

Fuentes

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5 comentarios

  • Gomez

    Pero algunas personas necesitan medicarse frecuentemente y no hay otra solución para sus enfermedades y se vuelven adictos sin querer.

  • Eva

    Si yo consumo IRSS para controlar el dolor de la fibromialgia desde hace ya un tiempo y quisiera dejarlo. He intentado pero me siento muy mal. Cómo lo reemplazo?

    • En el caso de la fibromialgia, la decisión es un poco más compleja, dada la naturaleza de la enfermedad, considerada tanto de carácter musculoesquelético como también neuropsiquiátrico. Mi recomendación es que busques más opiniones para intentar modificar tu tratamiento actual, o que complementes tu tratamiento tradicional con otras terapias que alivien los síntomas.

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