Adicción al chocolate ¿Por qué nos volvemos adictos?

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Adicción al Chocolate

Todos amamos el chocolate, esa sensación de felicidad y regocijo que nos invade con cada bocado que nos llevamos a la boca, y solemos consumir este producto cuando estamos aburridos o ansiosos, o cuando estamos tristes, generando una Adicción al chocolate que nos hace querer consumir más u más, hasta acabar con todo el chocolate que acabamos de comprar.

Qué sienten los adictos al chocolate

Para la comunidad científica el chocolate, o el cacao propiamente dicho, no representa ni puede crear adicción como otras drogas así que, se cree que es la propia persona la que promueve el imperioso deseo de consumirlo, y esto puede deberse a múltiples razones.

Por ese motivo se explica que esta “dulce adicción” suele presentarse por el síndrome de abstinencia que hace sentir mal a la persona, simplemente por el hecho de no haber consumido ese alimento en un día, hora o en un momento en específico, así como la frecuencia y el tipo de chocolate que se prefiera.

El Chocolate y la depresión de la Mujer

Remedio contra la depresión

Deducimos entonces, que esta dependencia es más parecida al remedio que ponemos ante la sensación de anhelo o deseo, cuando se experimenta un estado de tristeza, malestar o incluso decepción y, al querer deshacernos de esa sensación, buscamos la satisfacción momentánea, con el chocolate.

Esta demostrado que, consumir alimentos ricos en múltiples grasas saturadas, incrementa nuestros niveles de serotonina, originándose una percepción de suma felicidad.

El chocolate y las mujeres

No se trata de un tópico, la realidad es que este alimento es el producto más buscado por las chicas en sus días de la regla, aliviando los síndromes premenstruales, gracias a su gran aporte de Magnesio reduciendo la irritación, o cuando nuestros estados anímicos se encuentran en decadencia y que están fuertemente relacionados a cambios hormonales, en el caso de las mujeres pero también de los hombre, por supuesto.

Este sentimiento de relajación y felicidad al que se recurre, casi compulsivamente, alimenta esa creencia popular llamada Adicción al chocolate.

Ya que esa sensación de bienestar que se siente al comerlo se debe específicamente al Triptófano (un aminoácido que regula la serotonina, que es la hormona del bienestar), la Feniletilamina (derivada de las endorfinas que levantan el estado de ánimo) y la Anandamina (es una sustancia que aporta tranquilidad), convirtiendo esta mezcla química en una sustancia adictiva por excelencia.

Propiedades cardiovasculares y antioxidantes

Sus ricos antioxidantes, por parte de los polifenoles, son los elementos que ayudan a solventar y contribuir a resolver todo tipo de problemas cardiovasculares, convirtiéndose en un estimulante natural gracias a la Teobromina, que activa el sistema nervioso principal, llenándonos de energía mental y física y, gracias a sus hidratos de carbono, nos proporciona la sensación de saciedad y rápida satisfacción.

Aunque científicamente no se haya comprobado que exista una verdadera adicción al chocolate, existen mecanismos para evitar estar enganchados a él y, sobre todo, para regular la hipoglucemia (que se produce cuando los niveles de azúcar en la sangre se encuentran bajos, y se suele recurrir a las golosinas) o en este caso al chocolate, para un aporte extra de energía.

El Chocolate, antioxidante y cardiovasculante

El síndrome del azúcar bajo

Por eso hay que intentar no dejar pasar más de cinco horas sin ingerir alimentos, evitando el azúcar refinado, así como también la bollería industrial o productos refinados, que generan a largo plazo mayor índice de ansiedad.

Se puede usar también el picolinato de cromo, que puede ayudar con la adicción al chocolate, y con la moderación de nuestros niveles de estrés o de ansiedad, para evitar recurrir al chocolate como agente calmante.

Si llevamos a cabo una evaluación de las situaciones o circunstancias que nos llevan a la necesidad de consumir compulsivamente cacao, podremos controlar y reducir esa necesidad.

Puede ser también de ayuda intercambiar este hábito por algún tipo de respiración sincronizada, o caminata rápida, conseguir acostumbrarse a practicar algún tipo de ejercicio, que nos despoje de la necesidad de ingerir chocolate, para sentirnos relajados o con mayor índice energético, a la vez que oxigenamos nuestro organismo.

Referencias

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