Adicciones Químicas

Inicio / Adicciones / Adicciones Químicas

Adicciones químicas

Una adicción, en su forma más simple, radica en la necesidad que una persona adquiere sea esta psicológica o física de proseguir con el consumo de sustancia especificas midiéndose en la cantidad y frecuencia con las que se ingieren.

Las adicciones reciben la denominación de Adicciones químicas cuando la necesidad es más física que mental, es decir, cuando se ve afectada nuestra conducta por la adicción a las drogas o fármacos químicos, que además tiene repercusiones sobre terceros, y no exclusivamente sobre solo la persona adicta.

Tipos de dependencia de sustancias químicas

El uso controlado de alguna sustancia o fármaco (sin llegar a la adicción a los medicamentos) no representa dependencia alguna, ya que el paciente se rige por las indicaciones proporcionadas por el médico tratante o, si se tratase de sustancias ilegales, el uso controlado no representaría conflicto entre su entorno macro y micro social, así como de ninguna de sus facultades psicológicas o físicas.

Sin embargo, el abuso por otro lado de sustancias químicas acarrea consecuencias nocivas para el consumidor y para el resto de su entorno.

Porque, en la mayoría de los casos, la dependencia se abre paso cuando el individuo prioriza el constante consumo de algún químico, guiando y transformando su comportamiento de manera anormal, y cuando en ese momento cuando se produce la Adicción química.

Dependencia Física

La física, que se enfoca en aspectos de índole biológica debido a que, el organismo una vez adaptado al químico, genera una condición fisiológica que demanda cierta cantidad de la sustancia en la sangre para funcionar y de lo contrario este cuerpo, presentaría deficiencias en el funcionamiento para el cual ha sido estipulado.

Dependencia Psicológica

La otra vertiente es la psicológica, en donde se presenta un estado anímico que rodea el consumo de la sustancia, y la constante necesidad e impaciencia antes de consumirla, con el fin de obtener tranquilidad una vez que se es administrado el químico.

Se trata de un comportamiento compulsivo por ingerir la droga, con el fin de conseguir un estado de normalidad, que refleja un claro ejemplo de las dimensiones que abarca la dependencia química.

Por lo general las dependencias de índole física son relativamente más fáciles de sobrellevar y superar mediante un determinado proceso de desintoxicación.

Por contra, la adicción psicológica es mucho más engorrosa de combatir, debido a las razones que estimulan este tipo de comportamiento que van desde compañías específicas, un apega a estados de conducta o anímicos desagradables, o un elemento en su vida diaria que actúa como detonante de esta práctica, y que puede traer consigo la adición de sustancias como la marihuana, tabaco o cocaína… u otras como el alcohol.

Adicción a las sustancias químicas

Adicciones químicas más comunes

Tenemos entonces que las adicciones más comunes, son las drogas, el alcohol y el tabaco, dejando a las drogas como sustancias que suelen transformar el pensamiento, al igual que las sensaciones y muchas de las emociones de quienes las consumen, con la afinidad de que las drogas tienen la capacidad innata de cambiar por completo el comportamiento de sus consumidores, y de perpetuar su uso, alterar la manera de ser y de desenvolverse de una persona.

Con la adicción al alcohol observamos que actúa como un depresor de nuestro sistema nervioso central representando al grupo de sedantes al lado de los barbitúricos al igual que los benzodiacepinas, por lo tanto, el alcohol etílico o etanol es la sustancia química que se encuentra en las bebidas alcohólicas, adicional a que también existen otros tipos de alcohol como el metílico usado originalmente en la industria productora de este componente.

Finalmente, el tabaco es uno de las mayores adicciones químicas, y la forma en la que habitualmente es consumida o usada es en formato de cigarrillos, así como también en pipas o puros (habanos).

Otros consumos son a través de la masticación o aspirarlos, siendo estos últimos muy poco frecuentes.

La nicotina, al ingerirla, se expande por el organismo llegando al cerebro en apenas 10 segundos, y provocando alteraciones en el ritmo cardiaco y la respiración.

Referencias y Fuentes

Comparte en las redes sociales

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Estás de acuerdo en que usemos cookies en el blog? +info

Esta web está configurada como permitir cookies.

Cerrar